Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

01

 

 

Marcos 1:10 Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. 11 Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

01

 

 

2 de Timoteo 3:15 Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

01
<

 

 

2 de Timoteo 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

01
<

 

 

2 de Timoteo 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

01

 

 

1 de Corintios 7 1 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; 2 pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

01

 

 

Santiago 1: 12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

01

JESÚS AMA A LOS NIÑOS.

CRISTO SE RELACIONABA CON LA GENTE

css templates
"Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos." Mat. 19: 14.

Nuestro Salvador no vivió en reclusión misteriosa durante los años que precedieron a su ministerio público. Vivió con sus padres en Nazaret, y trabajó con José en el oficio de carpintero. Su vida fue sencilla, libre de cualquier extravagancia o despilfarro. Cuando llegó el tiempo de comenzar su ministerio público, salió para proclamar el Evangelio del reino. Hasta el fin de su obra conservó la sencillez de sus hábitos. Eligió a sus ayudantes de las clases más bajas de la sociedad. Los primeros discípulos fueron humildes pescadores de Galilea. Su enseñanza fue tan sencilla que los niños podían comprenderla, y después se los podía escuchar repitiendo sus palabras. Todo lo que hizo y dijo poseía el encanto de la sencillez.

Cristo fue un cuidadoso observador, percibió muchas cosas que los demás pasaron por alto. Siempre estuvo dispuesto a ayudar, siempre listo para hablar palabras de esperanza y de simpatía a los desanimados y atribulados. Permitió que la muchedumbre lo apretujara sin quejarse, aunque a veces casi fue levantado en vilo. Cuando se encontró con un funeral no pasó de largo indiferentemente. La tristeza se reflejó en su semblante al contemplar la muerte, y lloró con los enlutados.

css templates
Cuando los niños recogían las flores silvestres que crecían tan abundantemente a su alrededor y se apiñaban para presentárselas como pequeñas ofrendas, las recibía alegremente, les sonreía y expresaba su gozo al ver tanta variedad de flores.

Estos niños eran su herencia. Sabemos que vino para rescatarlos del enemigo mediante su muerte sobre la cruz del Calvario. Les habló palabras que guardaron en sus corazones. Se sintieron gozosos al pensar que apreciaba sus dones y les hablaba en forma tan amorosa.

Cristo observaba a los niños en sus juegos, y a menudo expresaba su aprobación cuando obtenían una victoria inocente en alguna cosa que estaban decididos a hacer. Entonó cantos para esos niños utilizando palabras dulces y benditas. Ellos sabían que los amaba. Nunca les frunció el ceño. Compartió sus gozos y tristezas infantiles. A menudo recogía flores y después de señalarles su belleza, se las dejaba como regalo. El había hecho las flores y se deleitaba en señalar su hermosura.

Se ha dicho que Jesús nunca sonrió. Esto no es exacto. Un niño en su inocencia y pureza hacía brotar de sus labios un cántico de gozo (Manuscrito 20, del 12 de febrero de 1902, "Nuestro Hermano mayor.llamado

El Cielo es de los Niños

web templates

"Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía." (Marcos 10: 13-16). llamado